BENITO JUÁREZ GARCÍA Y ÁNGEL ALBINO CORZO.


Por *Mtro. Virgilio A. Arias Ramírez-C.
International The News
Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Benito Juárez.

El presidente Benito Juárez, que nació el 21 de marzo (1806—1872) fue abogado y exgobernador del estado de Oaxaca, se convierte en presidente de la República el 21 de enero de 1858. Él tiene que enfrentar dos grandes conflictos contra fuerzas extranjeras y en ambas con la ayuda de los conservadores y la iglesia católica. A estas alturas estaban cerrando las heridas y los hondos resentimientos contra los Estados Unidos, por la injusta invasión de 1847 cuando le arrebató el 51% de su territorio con los Tratados de Guadalupe Hidalgo, es cuando nace el nacionalismo mexicano. Al respecto, don Ignacio Ramírez el “Nigromante”, vaticinó: “México en un par de siglos recuperara sus territorios perdidos de Arizona, Texas, California y Nuevo México por problemas demográficos a la inversa…Ahora serán nuestros connacionales de esas tierras que llegará ser mayoría de nuevo”.
Juárez, encabezo a un amplio grupo de mexicanos civiles y hombres de letras que se convirtieron en estrategas militares, pero todos ellos de espíritu nacionalista, que se alzaron con el triunfo primero, con las Leyes de Reforma y después venciendo al famoso ejército de los “Zuavos” que mando Napoleón III en la segunda de dos intervenciones de Francia a México, por la suspensión por dos años de una deuda que hicieron Agustín de Iturbide, Santa Anna y Miguel Miramón; no el gobierno de Juárez. También detuvo al Vaticano donde directamente designaban a los altos dignatarios de la iglesia católica en México; en esa época ellos eran entre otros: Francisco Javier Miranda y Morfi, Francisco Orozco y Jiménez (obispo de San Cristóbal, Chis.), Pelagio Antonio Labastida y Dávalos (obispo de Puebla) y Clemente de Jesús Murguía (obispo de Michoacán) y Carlos Ma. Y Rubio (obispo de Colima).
Además, José Ma. Gutiérrez Estrada y Antonio de Haro y Tamariz, quienes viajaron al Vaticano y para pedir a Napoleón III un príncipe que viniera a gobernar a México como si les perteneciera; esa era la voz de los altares porque vivían los negros tiempos de la “Santa Inquisición”. Aún en Europa, por ejemplo, Vesalio científico y médico de Carlos V, por sus ideas lo arruinó el clero, esto porque nunca han existido buenas relaciones entre la ciencia y la religión; otro de los escándalos religiosos en España, fue por la inoculación contra la viruela y hasta en los púlpitos de Europa se llegó a decir que: “se estaba tratando de desafiar al juicio divino y que era un insolente desafío a los cielos, a la voluntad misma de Dios.”
Vestido de un fanatismo inquebrantable y apropiándose de voluntades ajenas, el obispo de Puebla Pelagio Antonio Labastida y Dávalos, escribió desde Roma el 21 de junio de 1857, en su recia protesta contra la Constitución de 1857… ”hoy el pueblo mexicano, mejor querría perder su independencia que la unidad religiosa que lo une con la Santa Sede. Si, todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, sabios e ignorantes, liberales y conservadores, si, todos unánimemente quieren mantener la Religión Católica sin mezcla de ninguna otra. No hay exageración en esto…”
Lamentablemente en México, se vivió desde su independencia hondas divisiones por intereses económicos, políticos e ideológicos. Una de ellas fue por los dos partidos que se formaron al nacer la constitución de 1824, la semilla la trajo Joel R. Poinsett, cuando implantó el rito masónico York que separó a don Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y Lorenzo de Zavala, de Nicolás Bravo que militaba en el rito Escocés; y asesinaron al general Guerrero. Juárez y los hombres de Reforma pulirían sus aristas en el Rito Nacional Mexicano, pero afloraron los intereses de la iglesia católica, que tuvieron la osadía de traer a un príncipe para que gobernara al país, despreciando a Juárez por ser de raza indígena.
…en los tiempos que es memoria del pasado, en muchos lugares de América Latina también luchaban hombres y mujeres por una patria libre, para romper las cadenas como lo había hecho Hidalgo en 1810, así en 1822 el libertador José de San Martín en el Perú refiriéndose a la turbulencia política para consolidar la independencia dijo: “son las batallas de las ideas”. En México se dieron dos corrientes de pensamientos antagónicos, la guerra civil de la Reforma y después otra para expulsar a los europeos: franceses, belgas, italianos, alemanes, españoles y hasta filibusteros bien pagados que vieron para tratar de implantar una monarquía con Maximiliano de Habsburgo; olvidando la lección dictada a Agustín de Iturbide, quien se hizo coronar emperador y después de renunciar el 23 de marzo de 1823, huyó a Italia y que a su regreso, buscando el perdón fue capturado y fusilado en Padilla, Tamaulipas.
Respecto a las Leyes de Reforma, es de aceptarse que la aplicación de la Ley Lerdo de 1856, aunque se dirigió a: “desamortizar los bienes del clero y fue un paso trascendental para privarlo de su poder económico. Sólo que, al suprimir la propiedad comunal de las congregaciones religiosas, lo legislado se aplicó también a todo género de comunidades, incluidas las indígenas”. Su interpretación o ejecución se hizo de manera incorrecta, y además, se conservó en la Ley de 1857, lo que siguió perjudicando a las comunidades indígenas, por ello ciertamente hubieron sectores del país, que se resistían a aceptar las Leyes de Reforma, defendida también por el jurista Ignacio L. Vallarta.
En cuanto a las relaciones de México con los Estados Unidos, frente a la intervención francesa, y particularmente antes de la muerte de Abraham Lincoln, quedó demostrado que fueron buenas porque ambos eran republicanos y coincidían en la filosofía de una institución universal. Al respecto, Patricia Galeana nos dice lo siguiente: “Como el gobierno de Lincoln había otorgado su reconocimiento al de Juárez, había dado a entender su inconformidad por la intervención, pero no se pronunció decididamente en contra hasta el fin de su guerra civil. Ya en julio de 1865 Johnson, presidente de los Estados Unidos, se había negado recibir una carta de Maximiliano, argumentando que el Gobierno de Washington, solo reconocía como presidente de México a Benito Juárez.
Es decir, que, pasado un poco más de una década, las relaciones de México con los Estados Unidos tuvieron un buen momento, y a la muerte de Lincoln, Andrew Johnson también lo reconoció. “Incluso en el orden personal, ya que Juárez estaba agradecido con Seward por las atenciones que le habían dispensado a su familia, cuando ésta tuvo que trasladarse a ese país con motivo de la guerra contra la intervención”. Pero el primero de enero de 1866 el ejército francés, empieza a retroceder, es ahí cuando se el Gobierno legítimo de la República triunfaría de manera definitiva.
Durante la Reforma, que fueron los tiempos de la lucha entre dos partidos, los conservadores queriendo detener el avance social y el grupo de liberales que sostenían la devoción republicana, encabezaba Benito Juárez; por ello consideramos pertinente, recordar el nombre de algunos de ellos que se unieron para hacer respetar la Constitución, por ejemplo: Los mártires de Tacubaya: médicos y estudiantes de medicina fueron ejecutados por Leonardo Márquez, llamado el Tigre de Tacubaya, este sanguinario general conjuntamente con Miguel Miramón y Tomás Mejía, ordenaron fusilar a 53 civiles, muchos de ellos eran jóvenes que voluntariamente estaban curando a los heridos que sobrevivieron en la batalla del once de abril de 1859 en el pueblo de Tacubaya.
Fueron héroes civiles: Satos Degollado, Melchor Ocampo, Leandro Valle; mexicanos asesinados arteramente: Ocampo se había retirado a la vida privada, y fue sacado de su finca Pomoca, Edo. de Michoacán y cerca de San Juna del Río, Qro., lo fusilaron, también y sin juicio alguno como era costumbre del ejército conservador, Santos Degollado y Leandro Valle, cerca de la Marquesa, Edo. de México.
El general Jefe del Ejército de Oriente Ignacio Zaragoza Seguí, comunicó al Presidente Juárez: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria” cuando derrotó a los franceses en Puebla, el 5 de mayo de 1862 y murió de tifo el 8 de septiembre de ese año; Miguel Lerdo de Tejada, quien dijo a Juárez estando en Veracruz: “Ahora o nunca señor presidente,” también fue presidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; Ignacio Comonfort, asesinado el 14 de Noviembre en Molino de Soria Celaya, Gto. Jesús González Ortega y Porfirio Díaz quienes el 17 de mayo del 62 entregaron la plaza de Puebla teniendo 12,000 hombres a su mando. Francisco Zarco Mateos, sobrino de “El Nigromate” y ejemplo de periodista honesto e intelectual, Ignacio de la Llave, que murió al ser asaltado por unos soldados y robarle 500 onzas de oro, Ramón Corona, Ignacio L. Vallarta, José Ma. La Fragua Ibarra, Miguel Auza, Ignacio Mejía, Manuel Gutiérrez Zamora, Miguel Negrete, Francisco de Lamadrid, Ponciano Arriaga y Juan Antonio de la Fuente.
Y Manuel Doblado que murió en New York en 1864, Manuel Ruiz, Vicente Riva Palacio, Guillermo Prieto, quien salvó a vida al presidente Juárez en la Ciudad de Guadalajara, con la histórica frase: “¡¡¡Alto los valientes no asesinan!!!”. Ignacio Manuel Altamirano, presidente y fundador en 1850 de la Biblioteca “Benito Juárez” de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, José Ma. Iglesias Calderón, Manuel Payno, Matías Romero, Sebastián Lerdo de Tejada; Juan N. Méndez quien, en la Batalla de Tecoac, Tlaxcala, la gano en noviembre de 1876 y el triunfo fue adjudicado a Porfirio Díaz Mori, que estando preso en la Ciudad de Puebla el 17 de mayo escapó gracias a la guardia francesa, también travesó la Ciudad de México ocupada por el ejército francés y no fue detenido, y que a su renuncia en 1911 se asila en Francia donde muere en 1915, ¿Coincidencias?.
Ignacio Ramírez “El Nigromante”, fue presidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, quien siendo 18 años menor que el presidente Juárez, sabiendo de su alta preparación y capacidad de trabajo, al vencer a los conservadores y hacer su entrada triunfal a la Ciudad de México en 1861, fue nombrado al mismo tiempo: Ministro de Educación Pública, Justicia, Fomento y Director General de la Nación para la aplicación de las leyes de Reforma. “El Nigromante”, también escribió el artículo de la Constitución relativo a la educación básica que incluía entre otras cosas, desayunos para los niños.
Los resultados de la legislación de los hombres de la Reforma en favor de la República, son las Leyes que hasta hoy han normado la vida económica y democracia social de los mexicanos, con ellas México entró a la modernidad a diferencia de los países europeos que siguieron haciendo honores a sus reyes, sin embargo el Patricio recibió el reconocimiento de muchos países hermanos, llamándolo “Benemérito de las Américas”. Estos ordenamientos son: Ley sobre libertad de culto, Ley sobre la nacionalización de los bienes eclesiásticos, Anuncio del programa del gobierno liberal, Ley del matrimonio civil, Secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia, Cesa la intervención del clero en los cementerios y camposantos, Extinción de las comunidades de religiosas en México y Reglamento para el cumplimiento de la ley de nacionalización.

Hacia el 14 de marzo de 1867, el ejército de Maximiliano en la plaza de Querétaro, la defendían 9,000 hombres, mientras que el sitiador lo componían 25,000 y los jefes más notables eran: General en jefe: Mariano Escobedo y segundo jefe: ramón Corona. Seguían los generales: Nicolás Régules—español--, Jerónimo Treviño, Sóstenes Rocha, Francisco A. Vélez, Ignacio R. Alatorre, Antonio Neri, Vicente Riva Palacio, Silvestre Aranda, Aureliano Rivera, Manuel Márquez de León, Juan N. Méndez, Benigno Canto, Antonio Carbajal, Amado A. Guadarrama, Florencio Antillón, Refugio González, Francisco A. Arce, Vicente Jiménez y Ignacio Zepeda. Además, los Coroneles: Ignacio M. Altamirano, Juan de Dios Arias, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, José Rincón Gallardo, Pedro Rincón Gallardo, Miguel Palacios, Francisco P. Méndez, Florencio Mercado, Rosalío Banda, Felipe Torres y Andrés Fernández.
Ya el 15 de mayo el ejército republicano ocupa la Ciudad de Querétaro, y dice Zamacois: “el general en jefe fue Francisco A. Vélez. Y existe la versión que para recordar esta fecha se estableció ese día 15 del maestro en 1917 por Decreto de Venustiano Carranza. Los conservadores generales: Miguel Miramón, Tomás Mejía junto con Maximiliano de Habsburgo, fueron vencidos en el cerro de Las Campanas, después de ser sometidos a proceso de acuerdo con la Ley del 25 de enero del año 1862 que dice: “los delitos de que hablan las Fracciones I, II y V del Art. 3º. Serán castigados con la pena de muerte; Art. 24 Los que se abroguen el pode público de que habla la Fracc. X del Art. 3º. sufrirán la pena de muerte”9.
Maximiliano al ser aprendido y presentado al general Escobedo dijo con dignidad ”…Soy prisionero de Usted, Escobedo tomó la espada y la dio al Jefe de su Estado Mayor y poco después encargo al general Vicente Riva Palacio que condujera a Maximiliano al convento de la Cruz”, Maximiliano desmonto de su caballo y se lo regaló a Riva Palacio, como una manifestación de aprecio por las bellas cualidades que le distinguían”.
El 19 de junio a las siete y cinco minutos de la mañana, Zamacois cita lo siguiente: “abrazó Maximiliano a Miramón y Mejía diciéndole General: un valiente debe ser admirado hasta por los monarcas y dirigiéndose a Tomás Mejía, le dijo: General lo que no se premia en la tierra, lo premia Dios en la gloria”. Maximiliano sería trasladado a la Ciudad de México y depositado en el templo de San Andrés, ubicado frente al palacio de Minería; ahí fueron a conocerlo don Sebastián Lerdo de Tejado y el presidente Juárez, quien dijo: “¡¡¡Qué alto es este señor!!!”, notamos que no dijo que grande…, porque el ¡¡¡GRANDE era ÉL!!!.
Al Presidente Juárez, le llegaron diversas peticiones para perdonarle la vida a Maximiliano, veamos que no a los generales Mirón y Mejía que eran mexicanos, incluso Víctor Hugo, que en carta del 20 de junio de 1867 le decía: “Usted ha igualado a John Brown. La América actual tiene dos héroes, John Brown y usted. John Brown por quien la esclavitud ha muerto; usted, por quien la libertad vive. México se ha salvado por un principio y por un hombre. El principio es la República, el hombre, es usted”.

En cuanto a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, el presidente Juárez lo protegió y se ubicó en una sala del Palacio Nacional donde él residía, ahí se reunían los hombres de la Reforma y le asignó una cuota mensual para su desarrollo; y otra alta distinción: autorizó el uso de los tres colores de la Bandera Nacional en su Venera, y como un reconocimiento a muchos de sus miembros por los sacrificios personales, los Poderes de la República colocaron los restos de muchos de ellos en la “Rotonda de Personajes Ilustres” ellos son: Valentín Gómez Farías, Ignacio Ramírez Calzada, Mariano Arista, Gabino Barreda, Melchor Ocampo, Sebastián Lerdo de Tejada, Santo Degollado Sánchez, Don Ignacio Manuel Altamirano, Felipe Berriozábal, Guillermo Prieto, Luis Ignacio Vallarta, Juan A. Mateos, Francisco Montes de Oca, Vicente Riva Palacio, Mariano Arista, María José Mata, Eligio Ancona, Francisco Díaz Covarrubias, José María Iglesias, Genaro Estrada, Julián Carrillo Trujillo, Issac Ochoterena, Basilio Pérez Gallardo, Alfonso Reyes Ochoa, Miguel Ruelas, Moisés Sáenz, Alfonso Caso Andrade, Pedro Ogazón Rubio, Justo Sierra Méndez, Agustín Aragón, Manuel Aspiroz, Vicente Lombardo Toledano, Jesús Silva Herzog y Jaime Torres Bodet. Y en el “Muro de Honor” del Congreso de la Unión, se encuentran también los nombres de: Valentín Gómez Farías, Santos Degollado Sánchez, Genero Estrada, Melchor Ocampo, Ignacio Manuel Altamirano, Isidro Fabela y Vicente Lombardo Toledano.

Durante la intervención francesa, valiosos documentos de esta Institución, fueron sustraídos por los franceses en complicidad con los conservadores, entre ellos: Juan Nepomuceno Almonte (1803-1869), pero parte de ese patrimonio, fue recuperado siendo presidente de la SMGE el sublime Maestro Ignacio M. Altamirano. Los integrantes de esta Institución, con la pluma y la espada defendieron a la patria durante la artera invasión norteamericana de 1847, la francesa de 1864 y también tomaron las armas y la pluma en la Revolución Mexicana de 1910. Por ello el H: Congreso de la Unión le confirió el título de “Ilustre y Benemérita” en 1914 y el H. Congreso del Estado de Jalisco le ratificó esta noble distinción en 1989 a su Correspondiente en Guadalajara, Jalisco.
El presidente Juárez, también contó con un gran aliado en el sureste de México; nos referimos al general Ángel Albino Corzo Castillejo (1816-1875), quien nació el 1º. De marzo, -mismo mes que don Benito Juárez-, fue gobernador del estado de Chiapas, quien expulso a los conservadores de San Juan Bautista hoy Villahermosa, cuido toda la frontera con Guatemala donde también entraban ejércitos simpatizantes de los franceses y toda la costa del océano Pacífico desde Tapachula, hasta Tehuantepec. Por estos valientes méritos, el presidente Juárez le dio el grado de general y también al gobernador de Tabasco, pero él no lo acepto y le agradeció esa distinción; entonces Juárez lo nombro Jefe Militar de Chiapas, Tabasco y la Península de Yucatán. El general Ángel Albino Corzo, se ilustro con las ideas liberales de Joaquín Miguel Gutiérrez, congresista que represento a Chiapas en el congreso General que concluyó con la Constitución de 1857 cuyo líder era don Valentín Gómez Farías.
Don Ángel Albino Corzo, quien se había unido a la convocatoria de Miguel Ramos Arizpe, el 12 de octubre de 1861 el H. Congreso del Estado lo declara “Benemérito de Chiapas”, por su destacada participación en la promulgación y puesta en vigor de las Leyes de Reforma en Chiapas, para confirmar esta Ley, su hija fue la primera Chiapaneca que contrajo matrimonio con la Ley del Matrimonio Civil, como defensor del proyecto de nación del presidente Benito Juárez; también fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y durante su liderazgo fundó en su estado cinco Sociedades Correspondientes, alcanzando en ellas 42 socios activos. Creo la Escuela Normal en San Cristóbal hoy de Las Casas y Publicó la segunda Carta Geográfica de Chiapas en 1855, entre otras obras significativas.
Al general Corzo, se le considera como el reformador más grande de Chiapas, pero como todos los héroes habría pagar cara su destacada participación en esta lucha; a su hijo Donato Corzo Ruiz le aplicaron la frase porfirista de: destierro, encierro o entierro, él dirigía la Revista “La Tijera” y fueron por él a su finca Nandalumi, donde sacrificado de dos balazos por soldados del gobernador José Pantaleón Domínguez, quien fue impuesto varios años por Porfirio Díaz, o sea que Donato fue un periodista regional valiente acallado por el poder político.
Su familia y el general Corzo fueron perseguidos y les confiscados algunos bienes, por larga enfermedad falleció a los 57 años de edad en 1875. Le han levantado estatuas en varios estados de la República en su honor, y una de ellas se encuentra en el Paseo de La Reforma frente al Club de Periodistas Primera Plana, sostiene en una mano la Constitución de 1857. Y dejó la frase siguiente: “No quiero para mí más triunfo, más gloria que dejar un recuerdo de haber hecho conocer en mi tiempo que Chiapas se basta a sí mismo. Sostuve la Reforma no como súbdito que obedece, sino como amante de ella”.
Finalmente, agregamos que los miembros de esta la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, con la pluma y la espada virilmente defendieron a la patria durante la artera INVASIÓN norteamericana de 1847; la injusta INTERVENCIÓN francesa en 1864 reclamando deudas de México, pero Juárez no hizo ningún préstamo al extranjero; muchos miembros de la Sociedad participaron en la Revolución Mexicana de 1910, junto a presidente Madero y el Dr. Belisario Domínguez Palencia y después en la redacción de la Constitución del cinco de febrero de1917. Y siendo presidente el estadista Benito Juárez García14, falleció el 18 de julio de 1872, fue atendido por su médico de cabecera Ignacio Alvarado, auxiliado por los Doctores Gabino Barreda y Rafael Lucio.
Hemos hecho referencia a muchos héroes, porque la semilla sembrada por Don Valentín Gómez Farías y con su noble ejemplo, dio sus frutos en los hombres que se sacrificaron como él, por amor a la patria. También el H. Congreso de la Unión le confirió a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en 1914 el noble título de “Ilustre y Benemérita”, mismo que el H. Congreso del Estado de Jalisco, ratificó a su Correspondiente de Guadalajara, en el año de 1989.

 
 
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